Historia del dibujo
Desde los inicios de la humanidad, el ser humano ha tenido la necesidad de plasmar todo lo que le rodeaba, su naturaleza, su manera de vivir, entre otros. Ellos encontraron en el dibujo esa especie de lenguaje universal que les sirvió para inmortalizar sus testimonios en relatos gráficos que, hasta la fecha, nos han dado conocimiento de cómo eran estas personas y cuáles fueron las creencias más importantes en sus vidas.
Los primeros dibujos se remonta en el Paleolítico Superior, aproximadamente hace 35,000 años, cuando el Homo Sapiens plasmaba sobre las piedras o paredes rocosas de las cuevas o sobre la piel de animales que cazaban. En el mundo han encontrado estas pinturas rupestres, que hoy es símbolo del arte desde los inicios de la humanidad.
Se puede considerar que el dibujo es el origen de todas las artes. A través de los años, pasó de ser un importante recurso de comunicación, a ser considerado y valorado también como un arte en el que se han producido gran cantidad de obras a lo largo del mundo, cada una de ellas con características particulares y con un estilo único que fue mejorando conforme el hombre evolucionaba.
El Origen del dibujo
El origen artístico del hombre es casi tan antiguo como la humanidad, pues siempre el hombre buscó expresarse. En un papel instrumental y subordinado, se desarrolló junto con las otras artes en la antigüedad y la Edad Media. Ya fueran bocetos preliminares para mosaicos y murales, o dibujos y diseños arquitectónicos para estatuas y relieves, dentro de la variada producción artística de los edificios góticos medievales y los talleres artístico de la época, el dibujo como habilidad auxiliar no autónoma estaba subordinado a las otras artes.
En Occidente, la historia del dibujo como documento artístico independiente se inició a finales del siglo XIV. Sin embargo, si su desarrollo fue independiente, no fue insular, es decir los dibujantes no solo se dedicaban a ello. Los más grandes dibujantes han sido en su mayor parte también pintores, ilustradores, escultores o arquitectos distinguidos, así los centros y los momentos culminantes del dibujo han coincidido generalmente con las localidades principales y las épocas principales de las otras artes. Es importante conocer que en el dibujo se han expresado los mismos fenómenos estilísticos que en otras formas de arte. De hecho, el dibujo comparte con otras formas de arte las características del estilo individual, el estilo de época y las características regionales. Lo que diferencia al dibujo de otras expresiones es su individualidad y forma de representar utilizando sus propios medios únicos.


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